En tu rostro y en tus ojos siempre se ve tu secreto. Pierde el rostro.
Sé capaz de amar sin recuerdos, sin fantasma y sin interpretación, sin pararse a recapitular.
Que tan sólo haya flujos, flujos que unas veces se agotan, se congelan o se desbordan, y otras se conjugan o se separan.
Un hombre y una mujer son flujos. Todos los devenires que hay en hacer el amor, todos los sexos, los no sexos, en uno solo o en dos, y que no tienen nada que ver con la castración. En las líneas de fuga solo puede haber una cosa: experimentación-vida. Y como no hay ni pasado ni futuro, nada se sabe de antemano.
Eso de decir “Así soy yo”, se acabó. Nada de fantasmas, sino programas de vida que se modifican a medida que se hacen, que se traicionan a medida que se abren paso, como orillas que desfilan o canales que se distribuyen para que corra un flujo. Solo hay exploraciones, exploraciones en las que siempre se encuentra al Oeste lo que parecía estar al Este: inversión de órganos”
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